Nurr: Entre el deterioro y el espiritu ulandino que se niega a morir

Recorrer las instalaciones de la Villa Universitaria es sumergirse en un mundo donde el abandono se respira en cada paso, pero este escenario es contrarrestado por el espíritu ulandino de estudiantes, profesores, personal administrativo y obrero, que se niegan a desamparar a su alma mater.

Con la pandemia, llegó también el deterioro del Núcleo Universitario “Rafael Rangel”(Nuurr) . Sus puertas se cerraron y con el correr de los meses, cada uno de sus espacios fue colapsando, entre ellos el comedor, el cual en algún momento fue el orgullo de la comunidad rangeliana.

Desde 2017 estudiantes han denunciado el estado crítico de la institución, aunado a ello la falta de presupuesto hace inviable mantener la insfraestructura de esta universidad, la más importante del territorio trujillano.

Según información publicada en la página del recinto universitario, para este 2024, la Universidad de Los Andes (ULA) solicitó un presupuesto de Bs. 4.400.000 millones, equivalentes a $122.699.387 calculados a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) del 3 de enero de este año. Sin embargo, la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) solo aprobó el 17,55 % de lo requerido, unos $21.533.742.

El presupuesto que recibe la ULA es distribuido en 11 facultades repartidas en la ciudad de Mérida, cuatro núcleos autónomos localizados en las ciudades de San Cristóbal, Trujillo, El Vigía y Tovar, además de varias extensiones universitarias.

Más allá de la infraestructura

Desde 2017 el Nurr se enfrenta también a la deserción estudiantil y a pesar de que no cuenta con la misma cantidad de estudiantes de años anteriores, recibir a jóvenes que apuestan por la educación es sinónimo de orgullo para esta casa de estudios que arribó a sus 52 años en junio.

En los últimos años son los mismos estudiantes quienes se han dedicado a recuperar los espacios de la Villa. Rifas para arreglar aires acondicionados, limpieza de áreas verdes, restauración de salones, son algunas de las actividades que realizan los rangelianos en pro de la institución y es que si hay algo que no ha podido socavar la situación país, es el espíritu ulandino.

Compromiso con la educación

La ULA en Trujillo no es la sombra de lo que en algún momento fue. El pasticho de los viernes, los gimnasios deportivos, los módulo con sus oficinas, los autobuses en Ramiro Fossi, todo esto quedó en la memoria de quienes lo vivieron. Ahora los rangelianos escriben una nueva historia, no con las mismas oportunidades pero sí con la convicción de renacer y ofrecer a los trujillanos educación de calidad, un compromiso que no se deteriora.

DTESTARONDON@GMAIL.COM